LA INCORPORACIÓN DE TICS EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

Autor: 
Alberto Mora
Paula Espinoza

 

Introducción

Las últimas décadas se han caracterizado por un explosivo surgimiento de la tecnología y de los medios de comunicación que cada día, nos bombardean con una gran cantidad de información. La tecnología ha desplazado al desván de los recuerdos muchos hábitos y rutinas que formaban parte del paisaje cultural de nuestros mayores o incluso de un pasado muy reciente [1].

La llegada de la tecnología a nuestras vidas y su permanente desarrollo, ha llevado a considerar y utilizar su potencial en el mundo del aprendizaje, incorporándolas en proyectos educativos de todo orden [2].
Es así como la CEPAL, 2008, visualiza muchas justificaciones para implementar TICs en la educación, como por ejemplo el programa 1 a 1, entre las que se encuentran la necesidad de progresar en el ámbito educativo, social y económico o una combinación de esos factores, como son el disminuir brechas sociales y tecnológicas, la igualdad de acceso a los recursos digitales, permitir la conectividad e igualdad de oportunidad, y otras iniciativas que ponen el énfasis en la mejora de la calidad de la educación [3].

En este sentido, cabe preguntarnos ¿cuáles son las características que han presentado las TIC al ser incorporadas en la dinámica del aula? Y en este sentido, ¿qué características deben poseer para propiciar experiencias de aprendizaje de calidad al interior del aula?.

 

TICs en educación, ¿para qué?

La incorporación de tecnologías en educación se ha vuelto un tema cada vez más presente en el sistema educativo. Las distintas iniciativas que trabajan por incorporar tecnologías a las aulas de clases lo hacen desde muchos conceptos: generar sistemas de inclusión, romper la desigualdad, disminuir la pobreza, dar oportunidades de acceso para todos, facilitar la integración, dar mayor competitividad a las personas, disminuir la brecha social o tecnológica, permitir la conectividad e igualdad de oportunidades, entre otros factores.

Las TICs, en definitiva, entregan nuevos recursos para construir conocimientos y desarrollar acciones que en otros tiempos resultaban completamente imposibles. Estas diferentes herramientas han cambiado la relación del hombre en el tiempo y el espacio; las distancias geográficas y requerimientos de tiempo que antes constituían un obstáculo para la realización de múltiples actividades, hoy en día se han superado [4]. Todos estos son conceptos de gran relevancia, pero no necesariamente son las razones por las que el sistema escolar deba incorporar tecnologías. La razón central de la existencia de los sistemas educativos es ofrecer educación de calidad a todos los estudiantes y por lo tanto, toda iniciativa que ingresa al aula escolar debe girar en torno a esta dinámica: generar impacto en los aprendizajes. La incorporación de tecnologías al aula debe relacionarse directamente con el esfuerzo de ofrecer altos aprendizajes a todos los estudiantes, tanto desde el punto de vista del aprendizaje de los contenidos propuestos por los currículos nacionales como por el desarrollo de competencias y habilidades indispensables para el desempeño en la sociedad del conocimiento.

Paralelamente a los cambios culturales en el aprendizaje, como consecuencia de la evolución de las tecnologías de la información y de la propia organización social del conocimiento, se ha venido produciendo un desarrollo de proyectos asociados al uso de TIC incorporándolas como recursos didácticos innovadores al interior de la sala de clase.

 

 

Entendiendo que la incorporación de TICs a las aulas tiene como función central el aprendizaje, debemos preocuparnos no solo de asegurar recursos, sino también y sobre todo, asegurar la forma en que estos recursos son usados. Hasta ahora, muchos proyectos de incorporación tecnológica han visto escasos o nulos resultados en la generación de aprendizajes, esto debido a que, si bien las nuevas herramientas son rápidamente asimiladas por la escuela y los docentes en sus prácticas cotidianas, estas no logran transformar las prácticas y estrategias tradicionales utilizadas por los docentes. Es decir, el sistema educativo logra con mucha velocidad seguir haciendo lo mismo de siempre, pero ahora con recursos tecnológicos, lo cual no produce mayores impactos generados por las TICs al proceso educativo. Es por esto, que no todos los programas TICs utilizados por los docentes para potenciar los aprendizajes en sus estudiantes, han garantizado o impactado significativamente en la construcción conjunta entre docente y estudiantes.

En este sentido, la educación es una de las actividades que presenta mayor resistencia al proceso de hacer las cosas de un modo diferente y adaptarse a las nuevas condiciones [5]. Este hecho implica una apertura de los propios actores que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje con respecto a la aplicación de metodologías acordes a las exigencias de estudiantes que intervienen activamente en su proceso de aprendizaje y que se encuentran inmersos en una era donde la formación continua es primordial.

De acuerdo a Severin, 2011 la principal dificultad de incluir las TICs en el aula, se encuentra en la implementación estratégica e integral que se realiza de estas mismas. Si bien, los componentes mencionados son sencillos de comprender, compartir, son extremadamente difíciles de diseñar. La historia de la tecnología educativa está plagada de experiencias que han carecido de integralidad en su implementación, lo cual ha dado como resultado programas con impactos menores de lo esperado.

Esto apunta a que el verdadero cambio que debe suceder en la escuela son las dinámicas de enseñanza–aprendizaje y el tema a resolver, en cuanto a la presencia de TICs en las escuelas, está en identificar las necesidades de transformación de estas dinámicas y el aporte que pueden realizar las TICs para la concreción de un sistema de enseñanza que asegure aprendizajes en todos los estudiantes.

 

¿Cuál es nuestra propuesta para la incorporación de TICs en las prácticas educativas?

Considerando el cómo se han ido implementando las TICs al interior de la sala de clases, es claro que nuestras escuelas deben cambiar su práctica de enseñanza. Esta necesidad de cambio está dada por los resultados actuales que nos dicen que un número muy alto de estudiantes no se benefician de la asistencia a la escuela, pues, a pesar de estar en clases cotidianamente no logran acceder al mundo del conocimiento. Pero, ¿cuáles son los aspectos que deben cambiar y como la incorporación de TICs puede colaborar en esta transformación?

 

 

Respecto a esto, la visión que tiene efecto educativo sobre los cambios que requiere la escuela y donde la incorporación de TICs puede ser un gran aliado son:

• Personalización de los procesos de aprendizaje:
Sabemos que cada estudiante es diferente, tiene diversos ritmos, estilos, necesidades. La diversidad que debe ser contemplada para generar procesos de enseñanza de calidad en todos los estudiantes. Esta necesidad siempre ha existido en el mundo educacional, pero las condiciones estructurales y tecnológicas no facilitaban, hasta ahora, la posibilidad de otorgar un tratamiento personalizado al aprendizaje, no al menos al interior de un sistema masivo de enseñanza. El desarrollo de las TICs permite actualmente crear sistemas que acoplen estas dos necesidades: enseñanza masiva y al mismo tiempo personalizada.

• Sistemas de información precisos y oportunos:
La posibilidad de desarrollar altos conocimientos en nuestros estudiantes requiere la capacidad de contar permanentemente con información precisa de sus procesos de aprendizaje, información que será útil mientras más tempranamente la reciba el docente. Esta información precisa y oportuna posibilita la toma de decisiones acertada para la definición de estrategias, tanto colectivas como individuales. La incorporación de TICs al sistema educativo puede cubrir esta necesidad en tanto sean diseñados desde una perspectiva pedagógica e insertada en el proceso cotidiano de enseñanza por medio de clases y modelos didácticos que contemplen la evaluación como un proceso permanente, flexible y dinámico de enseñanza.

• Sistemas de aprendizajes centrados en la experimentación y la reflexión:
Un punto relevante en este análisis es la valoración de los sistemas didácticos que contemplan y permiten la interacción (experimentación) con los conceptos, por parte de los estudiantes para la adquisición de conocimientos. Desde nuestra experiencia la posibilidad de que todos los alumnos logren la adquisición de conceptos complejos es real, no importando las condiciones socioeconómicas ni situaciones de adversidad que rodean al niño en su contexto. La clave para permitir que todo niño o niña aprenda está en la didáctica de enseñanza. Desde este punto de vista la clave es proveer ambientes de aprendizaje sustentados en la experimentación e interacción con el contenido.

La propuesta de clases que incluya el uso de TICs debiera poseer una estructura que entrelace instancias de trabajo individual con reflexiones colectivas en distintos momentos didácticos, contextualización, experimentación y formalización, que intencione la creación de ambientes colaborativos, que permitan a los estudiantes alcanzar objetivos comunes y analizar desempeños durante el aprendizaje, mejorando así la capacidad de aprender en interacción con otros, en distintos soportes de alta calidad tecnológica y pedagógica.

En este sentido, las TICs ofrecen una oportunidad única de convertir las aulas en ambientes activos, donde el alumno aprenda en la experimentación, en el interactuar con experiencias previamente diseñadas pedagógicamente, que posibiliten que el aprendizaje pase de ser un espacio pasivo de recepción de contenidos a un espacio activo, indagador, y que por lo tanto no solo posibiliten la comprensión de los contenidos sino que al mismo tiempo estimulen el desarrollo de habilidades del pensamiento.

• Acompañamiento y respaldo a la labor docente:
Debido a la importancia que recae en el papel que el docente establezca al utilizar las TICs en sus clases, es que se hace necesario un acompañamiento efectivo que permita que el docente incluya en sus dinámicas de enseñanza–aprendizaje el uso de TICs, dando pie a la diversificación de  sus estrategias de enseñanza y la entrega de experiencias de aprendizaje de calidad.

En este sentido el acompañamiento docente, se relaciona con instalar capacidades en los docentes en la comprensión de la didáctica y metodología asociada al uso de TICs en en aula, implementando el recurso tecnológico, utilizando un modelo de clase asociado a la reflexión y experimentación, y jugando un rol activo como mediador de los contenidos revisados y la potenciación de habilidades cognitivas y socioemocionales en los estudiantes.

La propuesta que acompaña la incorporación de TICs a las aulas, debe contemplar un dinamismo constante en el uso de las tecnologías, utilizando una variedad de soportes en los distintos momentos de la clase, apostando a que esta movilidad de los recursos tecnológicos da pie a la diversificación de estrategias pedagógicas, abarcando distintos ritmos y estilos de aprendizaje, además de potenciar diversos tramos de concentración donde se mantiene la atención de los estudiantes ante el desafío planteado.

Solo de esta forma las propuestas educativas podrán tener un carácter integral que aumente la cobertura de contenidos curriculares, respete los diversos ritmos de aprendizaje, diversifique el uso de estrategias pedagógicas, promueva momentos de aprendizaje colectivo y aprendizaje individual y provea al docente de herramientas que permitan visualizar el desempeño de cada uno de los estudiantes.

 

Conclusiones

Actualmente, producto de los rápidos adelantos tecnológicos a los que nos enfrentamos, tanto los individuos como las sociedades necesitan de una permanente actualización de sus conocimientos.

En este contexto la educación juega un rol fundamental, puesto que gracias a esta es posible organizar la información del medio en clases tecnológicas que incluyan e integren un modelo pedagógico que faciliten los proceso de enseñanza-aprendizaje y que permitan a los estudiantes desarrollar su formación respetando sus ritmos, intereses, motivaciones y estilos de aprendizaje.

Para esto, el sistema educativo debe realizar una apertura e integración eficaz de estas modalidades de aprendizaje y unir sus esfuerzos para que en ellas se facilite la construcción de conocimiento por parte del estudiante como un ser activo y no un mero receptor de información. Dicha apertura incluye la modificación de prácticas y dinámicas por parte de los docentes, al utilizar las tecnologías y tomar conciencia de la responsabilidad que poseen en su rol de mediadores para realizar clases efectivas que incluyan las necesidades de una nueva generación de estudiantes.

En este sentido, la inserción de las TICs en la educación podrá ser efectiva, si las dinámicas y prácticas de los docentes se modifican considerando la utilidad que los dispositivos tecnológicos propician para el desarrollo de aprendizajes de calidad en los estudiantes, haciendo uso de un modelo pedagógico y tecnológico intencionado y planificado, que reconoce una estructura de clases, y está ligado al desarrollo de contenidos curriculares, destrezas y habilidades del pensamiento en los estudiantes. Solo de esta forma se podrá garantizar el proceso de enseñanza–aprendizaje siendo un recurso de apoyo para el docente y facilitador en la creación de nuevas experiencias en los estudiantes.

Es importante considerar, que en este proceso, se hace necesario integrar en todo momento a los docentes, tanto en la construcción de objetivos y planificación de clases como en un adecuado y permanente acompañamiento, en los cuales se instalen capacidades como mediadores efectivos, integrando a sus prácticas y dinámicas todos los beneficios y posibilidades de las TICs como recurso de enseñanza, pudiendo de esta forma llevarlas a su
práctica pedagógica.

 

Referencias

[1] Pozo,I.(2003). Aprendices y Maestros, La Nueva Cultura del Aprendizaje. Madrid. Alianza Editorial.

[2] Olivos, Salinas, Fridman (Mayo, 2002). “Estudio Exploratorio Descriptivo del e-learning en la población chilena en términos de efectividad en el proceso de construcción del aprendizaje”. Chile. Investigación de Seaprende e-Learning Solutions y SENCE.

[3] Severin, E., Capota, C (2011). Modelos Uno a Uno en América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo.

[4] Pozo, I. (2003). Aprendices y Maestros, La Nueva Cultura del Aprendizaje. Madrid. Alianza Editorial.

[5] Guiloff, A., Farcas, D. (2007). Generación.Net: Choque Cultural en la sala de clases. Chile. Centros de Estudios Universitarios UNIACC.